Correr por disfrutar

Cada primer miércoles del mes de Junio se celebra en el mundo el «Día del Corredor». Iniciativa que se origina en Estados Unidos de Norte América, y yo, con lo que me gusta festejar, agarro…! no por que sea un corredor…
Corrí un tiempo, de Escuela a Escuela, con los alumnos también y pasé gran tiempo organizando para que los que desaban correr corran, y que otros corran para despues desearlo.
Pero nunca llegué a correr como los que lo hacen de verdad, que en el lenguaje importado le dicen «running»…
Ahora disfruto de ver como corren otros y queman su grasa y liberan «endorfinas», «dopaminas» y no sé cuantas «inas» más beneficiosas para la salud.
Yo ahora me contento con recibir «la llave de la pista» para cerrar cuando termine y si la carrera es muy larga me cuentan el tiempo con un Almanaque… así que soy un corredor hipotético…
Pero hablemos de los verdaderos, los que sus pies apenas rozan la tierra y antes de terminar una competencia están pensando en otra… y allí van devorando kilómetros en los entrenamientos y en las carreras…
Todos los que ven corriendo por ahí son un ejemplo, aunque solo lo hagan para bajar unos kilos…
Pero podemos ponerle nombre… y yo elijo a mi amigo Oscar Pepino…
Allá por el fin de los 70 don Honorio Savi tuvo por gracia, tener bajo su tutela un muchachito que tenía por costumbre correr en soledad…
Y así, con este Maestro tan Honorable como su nombre, Oscar Pepino… El de las Mega distancias… comenzó con los rudimentos de la carrera y a partir de entonces no paró más…
En aquella época, el Atletismo y las Competencias de calle, eran cosas de las Escuelas y no generaban mucho interés ni recibían estímulo económico que permitiera su organización… y los «Locos» que gustabamos de ellas las organizabamos a «Pulmón», a veces con la ayuda de un Municipio o una Comuna… y  algún comerciante que se animaba a poner algún pesito…
Pero esto no impidió a Don Honorio a continuar participando con su grupo AVA (Agrupación Venadense de Atletismo)… Y por supuesto, tampoco a Oscar…
Y esa «CAUSALIDAD» que uniera a Maestro y Alumno fue rindiendo sus frutos… y Oscar fue acumulando kilómetros sin rechazar desafíos…
En los 90 el Triatlón (nadar, pedalear, correr) significó un objetivo hermoso para Oscar y sus ganas de correr… Y no dejó ninguna de lado… en el llano, en la montaña, en bici, nadando… distancias cortas, medias, largas, muy largas… ninguna quedó fuera del horizonte al que deseaba llegar…
Y en cada horizonte conquistado hay también una infinidad de amigos que lo nutren y que también se nutren de él…
Su hija y un amigo lo han introducido en el «Yoga», de modo que no le falta meditación y al correr puede «sentir» el paisaje que le rodea… maravillarse de cada árbol, de cada piedra, de cada gota de agua…
Oscar no es un empresario adinerado, ni un poderoso comerciante, ni un conocido político, ni abogado, ni médico… es un laburante independiente con una tarea común… y  a veces se pregunta si su paso por la vida tiene alguna importancia… vaya si la tiene! Es un ejemplo para miles y miles… No sólo de los que corren, sino también de los otros simples mortales que nos maravillamos viéndolo correr… Y no es por lo que ha hecho, sino también por lo que es!
Una gran persona y un excelente amigo!
A razón de 17.500 km por año, que son la suma de los entrenamientos diarios y las competencias, en solo en 20 años ha recorrido la impresionante distancia de 350.000 km… casi 10 vueltas a la Tierra… pero este hombre lleva 47 años ya lo que da una suma de 822 500 kilómetros! Bastante más que 384.000 kilómetros que nos separan de nuestro satélite… Oscar ha llegado y ha vuelto de la Luna!!
Con la gran sabiduría de lo simple, Oscar nos está dejando un mensaje, uno muy importante… con dedicación «SE PUEDE»…
Entonces ¿porqué no?
A caminar… a trotar… a correr! No importa ganar! Importa DISFRUTAR!

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