De la magia a la ciencia

En las primeras comunidades surgió un personaje que no necesitaba ser un fuerte guerrero, o cazador… se lo llamaba Behique, Mara’káme, Machi, Angakok, Kurdaitcha, Mago, Brujo o Hechicero… podía ser hombre o mujer.
Ahora cuando se refiere a él se utiliza el término (también utilizado en el pasado) «Chamán», que en lengua Siberiana quiere decir «El que sabe». De este modo se le quita el estigma que le podrían inferir los términos Brujo o Hechicero.
Lo importante es que este personaje por medio de artilugios, que podían ser oraciones, cánticos, movimientos de manos y cuerpo, danzas, preparación de pócimas u otras cosas similares, se dedicaban a curar a los miembros de la comunidad.
Probablemente no le haya ido muy bien y fuera perseguido, o le cortaran la cabeza cada vez que fallara con algún dignatario (cierto parecido a la actualidad), pero sus aciertos le conferían un gran poder.
Pero al crecer la comunidad no daba abasto con los heridos, enfermos o «poseídos», de modo que comenzó a compartir sus funciones y aunque, con ello, debió compartir el éxito, también la «culpa» se redujo…
Uno de los tantos a los que el «Chamán» asignó tareas fue al «preparador de pociones».
Ese se dedicaba a juntar hierbas, machacarlas, hervirlas, quemarlas, mezclarlas, etcétera, para ser luego administradas al enfermo.
Ese «Preparador de pociones» (Herboristas en Grecia) es el que nos atañe el día de hoy 25 de Septiembre, que se conmemora el Día Mundial del Farmacéutico con el lema: «Fortaleciendo la salud con el Farmacéutico».
Fruto de mi imaginación y de la gentileza del «Señor Google», que aportara los datos ha sido esta introducción, pero la Farmacia, más o menos como la conocemos ahora, tiene muchísimos años en la Historia de la Humanidad y a mediados del primer milenio ya existían, en distintos lugares del planeta, «Boticas» en las cuales los «Boticarios» (hoy Farmacéuticos) tenían ya preparadas las pociones curativas.
Tan famosos como «Galeno» que cubría, en la Antigua Roma, las dos funciones fueron los gemelos «Cosme y Damian» (Médico y Boticario, respectivamente) son los Santos Patronos de los Médicos Cirujanos y de los Farmacéuticos. Hicieron su trabajo allá por el siglo III DC, y como Cristianos fueron víctimas de la persecución de Diocleciano.
Presente también en el Teatro, el Farmacéutico lejos está de ser el Boticario de Shakespeare en la tragedia «Romero y Julieta», personaje abyecto y ruin que comercia veneno por oro; más bien es un individuo amable e investigador, deseoso del «bien común».
Durante el siglo XX el crecimiento de la industria farmacéutica pobló el mundo de laboratorios y las Farmacias que tenían a su Profesional Farmacéutico y varios «Idóneos» (así llamaban a los ayudantes) que preparaban las «Recetas Magistrales», sin menospreciar su tarea, los vieron transformarse en administradores de los medicamentos. Sin embargo, todavía sobreviven algunos preparados que requieren la destreza ancestral de la que hicieron gala en el pasado, como las preparaciones Homeopáticas, Flores de Bach y otras preparaciones naturales no industrializadas…
La Farmacia del Siglo XXI tiene muy poca elaboración «in situ» como tenía antes, pero aún así, requiere una gran preparación por parte de los Profesionales que las atienden para poder distribuir la gran cantidad de medicamentos, haciéndolo con el cuidado necesario para garantizar nuestra salud.
Para saludar a todos los Farmacéuticos en su día voy a nombrar aquellos que han sido tabla de salvación contra las enfermedades que nos afectaron desde la infancia y te invito a incluir los tuyos en los comentarios y así decirles a todos MUCHAS GRACIAS y FELIZ DÍA FARMACÉUTICOS!!!
En los años 60, recuerdo las Farmacias «PASTEUR» y «DEL INDIO» en Venado Tuerto.
En Teodelina, entre 1965 y 1980 la Farmacia de «LETTIERI» y la de MARONNA. Y luego mi residencia y trabajo en Maria Teresa y San Gregorio me vinculó a AMANDA DREOSI de COSCIA Farmacéutica de San Gregorio; a CLAUDIA y RUBÉN VARELA y también a GONZALO GOYECHEA en María Teresa. No debo olvidar tampoco los Farmacéuticos de la Farmacia «LO MORO» de Rosario que nos proveyó de medicación Homeopática.
A todos ellos y a los que me estoy olvidando, muy Feliz Día del Farmacéutico y muchísimas gracias!!

1 thought on “De la magia a la ciencia”

  1. Carlitos; gracias por la lección, profe.
    También nos daban sal inglesa para cualquier enfermedad.
    Nuestros padres la pedían, el farmacéutico la entregaba y nosotros dejábamos hasta el aliento en los baños de aquellos tiempos (muchas veces letrinas).
    Si nunca la tomaste es porque sos muy pibe.

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